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Razas Autóctonas Gallegas: La Caldelá

Razas autóctonas gallegas: La Caldelá

En Castro Caldelas (Ourense) tiene su origen la Caldelá. Localizada en una zona de gran dinamismo ganadero, la población de caldelá se vio rápidamente reducida a pequeños grupos en la Sierra de San Memade, con ejemplares diseminados por distintas explotaciones que tenían que competir con otras razas más selectas, por lo que generalmente, fueron utilizadas para cruces industriales.

Los animales caldelaos tienen un temperamento tranquilo que conduce a una gran docilidad y por lo tanto a un buen manejo, no en vano, en su momento fueron considerados como los mejor dotados para el trabajo de toda Galicia.

El momento más crítico se produjo en el año 1994 cuando el número de cabezas quedó reducido a poco más de 30 reproductoras, no obstante, los trabajos de recuperación impulsaron su expansión y en la actualidad la raza se encuentra en las cuatro provincias gallegas.

Los ejemplares de Caldelá presentan una cabeza proporcionada al volumen corporal, con la frente plana y la cara alargada. También se caracteriza por tener la orla blanca del morro, las orejas horizontales y los cuernos en gancho corto estirados cara afuera. Los machos adultos pesan en promedio 650 kg y las hembras 450 kg, con una alzada a la cruz de 132 cm y 128 cm respectivamente.Las crías nacen de color oro y van cambiando progresivamente a su característica capa negra peceña.

La productividad de estos animales es lineal y estable. La comercialización de los terneros y de la carne de raza caldelá es reducida y no está demasiado implantada en los mercados, bien porque la cabaña es escasa e impide la disposición de canales suficientes para ofertar, bien porque se trata de un artículo no demasiado conocido y que se despacha en pocos establecimientos.

Los bueyes de esta raza se han caracterizado siempre por su gran fortaleza y son muy apreciados en el País Vasco para las tradicionales competiciones de arrastre, dada su fuerza. La capacidad de adaptación de estas reses a cualquier territorio, por muy agreste que sea, es otra de sus virtudes.

La raza se encuentra en explotaciones de índole familiar y manejo artesanal. Los sistemas mixtos de estabulación y pastoreo presiden las fórmulas de cría, tendiéndose en la actualidad a mantener los animales en el pasto de forma continua. La alimentación, en función de la época del año, descansa en la hierba de prado, henos y algunas raíces suministradas en el periodo de estabulación, así como en pastos naturales cuando el ganado está en extensificación continuada.

· Imagen de Caldelá fuente MAGRAMA      

 

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